Linda pregunta esta, a la que los
argentinos somos abonados, todos, y generalmente los que llegaron mas
tarde quieren saber realmente que fue lo que paso y porque paso, que
eso es lo mas importante, no?, saber el porque.Creo que a la gente, a
la mayoria tanto a la que vivio a full esa epoca como a la que decia :
algo habran hecho, les falta sensatez para entender lo que paso( y
tambien un baño de civismo y democracia, derechos humanos, etc...) pero
tambien les falto a los protagonistas principales.Naci en
esa epoca, en los 70, o sea llegue tarde para todo,
y si, Peron, gran obsesion mia, murio en el 74, y la dictadura llego
en el 76,( tenia 5 años)asi que no puedo hablar objetivamente como me
gusta a mi sobre algo que no vivi con todo el sentido del conocimiento,
si
no opinar de testimonios de los demas o por lo que lei, que no fue poco
pero que tampoco alcanza (la mayor parte de lo escrito peca de falta
objetividad tanto del lado supuestamente oficial como del lado
supuestamente insurgente), tambien puedo hablar sobre mis impresiones.
o sea de la gran impresion que le puede causar un pibito de no mas de
diez años semejante cantidad de cosas. Y las impresiones mas cercanas
que tuve tienen que ver con el Mundial de Futbol que se hizo aca, todo
un acontecimiento grandioso, verdaderamente en estos lugares, tan
grande y hermoso que con el tiempo uno se da cuenta como el poder
militar se apodero del futbol para manipular a la gente, no?, el
oscurantismo politico estuvo a la orden del dia, mientras que por
debajo de algo tan grande se dedicaba a limpiar y a deshacerse de
personas que ellos consideraban arbitrariamente subversivos o
comunistas, sea quien sea u ocupe el cargo que ocupe y en esto no
discrimanaba a nadie: desde politicos, senadores, diputados, artistas
de todo tipo, curas , tambien si de menores de edad con sus familias
enteras y hasta a los mismos militares que no estaban de acuerdo con
ellos eran encarcelados, si, si, el bisturi cortaba en todos los
lugares que habia que extirpar la enfermedad roja de la que ellos
desconfiaban. De
lo que estoy seguro es que por mas que se haya querido tapar todas las
desapariciones con el futbol-espectaculo, de ninguna manera se puede
decir que los partidos que jugo y gano la seleccion estuvieron
arreglados para que Argentina salga campeon, hasta ahora toda teoria o
dicho no resiste el analisis de veracidad, de ninguna manera alguien
puede decir eso, bah , salvo periodistas muy famosos, de los que se
sabe para quien operan politicamente, y todo empezo porque a la prensa
de Brasil no le gusto nada que su seleccion haya quedado afuera por
diferencia de gol, claro primero jugaron ellos contra Polonia y ganaron
3 a 0, nada mas, y despues con esa diferencia de gol le llego el turno
a Argentina contra Peru, y claro, con el resultado puesto ya los
brasileños consideraban que hubo ventaja a nuestro favor por tener que
jugar nosotros sabiendo cuantos goles habia que hacer para pasar a la
final y para colmo los dirigidos por Menotti aplastaron a los peruanos
6 a 0, se querian matar ellos, logico. Y empezaron a desparramar
sospechas sobre todo y sobre todos, acusaciones que nunca demostraron
nada serio, como esa de que se soborno a Peru, sin darse cuenta que
fueron tambien vistos allegados a ellos que revoloteaban en la
concentracion peruana, y por ahi le querian pedir autografos al arquero
Rojas, pero bue, despues llego la democracia y los que no
estaban conformes con el oprobio de los militares les adosaron el tema
de los sobornos del mundial, cosa increible, y no digo esto en defensa
de la pesima labor que cumplieron ellos en la direccion del pais, sino
que injustamente el equipo de futbol maravilloso que teniamos y al
gran Menotti( se recuerda que era comunista), quedan en el medio, una
injusticia total, ninguno de los jugadores era amigo de los militares,
solo una vez ellos contaron que Videla ( el presidente en ese momento)
compartio un asado con ellos y nada mas, tambien se sabia que Lacoste,
cabeza organizadora del mundial, apreto o quizo apretar al Flaco porque
el Beto Alonso quedo afuera del equipo despues de la lesion que tuvo,
nada mas. Y en cuanto al grupo que le toco a la Argentina de ninguna
manera se puede decir que se la favorecio, le toco el primer grupo con
equipos muy dificiles, casi nos ganan los hungaros, Italia nos gano 1 a
0 y se tuvo que jugar en Rosario, despues en otras rondas se jugaron
dramaticos partidos con Francia, Polonia, Brasil ni hablar la final, si
alguien tuvo la oportunidad de ver el partido completo que de vez en
cuando el canal 7 lo pasa completo, se daran cuenta lo que digo, mas
que partido fue una batalla campal , tanto como la que libraban los
argentinos que no estaban de acuerdo con el proceso, con la diferencia
que la gente en la calle fue aplastada por la fuerza militar y por la
indiferencia general mientras en la cancha parecian 11 once
anaranjadas camisetas jugar contra 75 mil personas mas los once
jugadores argentinos, y encima casi nos ganan, recuerdo que un holandes
al empezar el partido casi ejecuta sumariamente a nuestro Pato, pero
no, el Pato fue mas maravilloso que nunca y le saco el balazo poniendo
las dos manos a la pelota para mandarla al corner, despues otra de
Fillol sacando con la pierna izquierda y con el cuerpo jugado para la
derecha un cabezazo de pique al suelo a otro holandes cuando al pelota
se la veia mas adentro que afuera, despues lo peor con la defensa
jugando mal el off-side y volviendo el grandote Nanninga salta mas que
todos para empatar el partido faltando apenas 8 minutos para terminar,
desolacion total, caras largas por todos lados, sin contar la angustia
previa de todo hincha fanatico de futbol, y los ultimos instantes del
juego, despues de aguantar tanto sufrimiento casi casi hacen otro gol
de cabeza en una jugada que cabeceo Nanninga y salio muy, pero muy
cerca del palo izquierdo y ahi quedo nomas el partido, despues en el
alargue la seleccion reacciono y metio dos goles mas que desataron otra
vez a la gente, y yasta apenas acabo el partido todo parecia como un
terremoto, no?, el suelo se movia y nadie sabia porque, la gente no
sabia para donde correr vaya saber escapando de que, me acuerdo bien
que en mi casa las mujeres eran muy indiferentes con el futbol y con mi
pasion por el, y mi vieja que me dice: si salis a la calle cobras, me
entendes?, yo puse cara de bolu, de chico me sobraba ya, y no dije
nada, pero al toque hice como que me iba a buscar a mi perro (gran
debilidad, de la casa y mia de paso) que salio corriendo quizas para
festejar tambien y salte el alambrado con los gritos de mi vieja
pegados en la oreja gritandome que cuando volviera me quedaba sin
perro, cosa que nunca cumplia, como siempre. Una vez en la calle
quede mas shockeado, la gente brotaba de todos lados como atacados por
una enfermedad, se parece de alguna forma a la pely: los muertos vivos,
es que salian de cualquier parte y nada ni nadie los paraba, solo que
en vez de pedir cerebros que comer, sus ojos estaban tapados de
lagrimas, mi amigo que me esperaba en el baldio que daba a la parte de
atras de casa con las dos tapas de cacerola que le saco a la cocina de
su mama, como ya habiamos quedado, y salimos corriendo para ningun
lado, como todos, de repente se hace un remolino de gente y aparece
alguien en el medio que nos arenga a todos a ir hasta la estacion de
trenes de Paso del Rey ( unas 20 cuadras de casa maso), que era una
especie de centro de ese barrio tan chico y ni hablar, por ser la
primera vez que me iba tan lejos de casa me imaginaba ya el castigo de
irme solo a la escuela sin mi perro que me ladre, lo peor de lo peor,
ahora si tenia motivos para llorar y empece a llorar, no se si por ver
venirse el castigo para el dia despues, por ver a la gente llorar o por
terrible angustia contenida que me duro desde que empezo el mundial y
termino de reventar en la final, lo malo es que despues habia que
volver a casa y estaba muy solo, a mi amigo se lo llevaron de las
orejas, pero a mi nadie me fue a buscar, me quede solo llorando y
cuando se me paso el vendaval de lagrimas me acorde como llegar a casa.
Pd: al final hable mas de futbol que de otra cosa, pero bue, solo se trataba de contar como uno lo vivio, nada mas.
Antes de llegar a ser filósofo, Michel Onfray tuvo que morir varias muertes. Fue primero el hijo malquerido de una mucama y de un pobre obrero agrícola de Argentan, un pueblo perdido de la Normandía francesa. Nacido en la pobreza, criado en la humillación y abandonado en un orfanato salesiano a los 10 años, Onfray fue después empleado en una fábrica de quesos, candidato fracasado a conductor de tren y profesor en un liceo técnico de Caen. Sufrió un infarto a los 28 años y, más tarde, dos derrames cerebrales. Pero, en vez de llevarlo a la tumba, todas esas desventuras le inocularon una necesidad colosal de vivir, de amar, de hablar, de escribir, de luchar, de provocar, de denunciar, de compartir, de emocionar y -con mucha frecuencia- de exagerar, que no tiene ningún otro pensador de su generación.
La experiencia traumática de la infancia marcó para siempre su percepción de la realidad y selló su aversión por las religiones. Ateo sin concesiones y apóstol del materialismo, desde que empezó a escribir, a los 30 años, diseca con empeño de entomólogo la forma en que el idealismo ascético platónico, después cristiano y por fin alemán, sigue influenciando nuestra forma de pensar y relacionándonos con el mundo. Para Onfray, no hay filosofía sin psicoanálisis, sociología y ciencias: "Un filósofo piensa en función de los útiles de los que dispone. De lo contrario, piensa fuera de la realidad", argumenta. El primero y más importante de esos útiles es el propio cuerpo. "Toda teoría es reflejo del cuerpo y no el producto de una influencia venida del más allá -escribe-. La opción, el deseo, la idea, el alma son solo efectos de un proceso fisiológico, neuronal y nervioso, exclusivamente ligados a los músculos y al cerebro. El libre albedrío no existe, la trascendencia tampoco."
Tanto en sus treinta y cinco libros como en las cátedras que dicta en la Universidad Popular de Caen, que creó y anima desde 2003, celebra el hedonismo, los sentidos, el libertinaje, el materialismo, el individualismo y el ateísmo. Según él, las religiones son únicamente instrumentos de dominación y de alienación. "Los tres monoteísmos profesan el mismo odio a las mujeres, los deseos, las pulsiones, las pasiones y la sexualidad. También detestan la libertad, todas las libertades: la de disponer de sí mismo, de su vida y de su cuerpo sin pedir permiso a la autoridad eclesiástica", sostiene. Onfray reivindica la herencia intelectual de Nietzche, Freud y Marx, que tienen "la cualidad de invitar al hombre a una superación permanente". "Lo importante no es lo que dijeron, sino el proceso que los llevó a decirlo", asegura.
Escritor de excelente estilo, prolífico y buen divulgador, sus libros suelen ser éxitos populares que venden centenares de miles de ejemplares en el mundo entero. Sin embargo, este doctor en filosofía de 49 años, que vive con la misma mujer desde los 19, en una anodina casa de su pueblo natal, rodeado de sus libros y con su gato, se parece más a un anacoreta que al libertino que reivindica. Según Jean-Paul Enthoven, su editor en Grasset desde que publicó su primer libro en 1989, todo el dinero que ganó hasta ahora está bloqueado en una cuenta: "Apenas quiere recibir una suma mensual que nunca debe superar la jubilación que percibía su padre como obrero agrícola", precisa. "Trato de que mi vida sea coherente con mis pensamientos", resume Onfray.
La entrevista que sigue no es una conversación clásica con un filósofo, que admite interrupciones, preguntas y derivaciones. Onfray solo aceptó dialogar con LA NACION a condición de que fuera a través de correo electrónico. Ese recurso eliminó la espontaneidad de la discusión, pero le otorgó quizás una mayor precisión conceptual. Este es, en todo caso, el resultado de esa experiencia periodística poco frecuente:
-¿Cuál es la pregunta que usted se hace con más frecuencia: qué, cómo o por qué?
-Rara vez me hago preguntas filosóficas existenciales, pues creo haber hallado las respuestas que me permiten vivir una vida que me conviene, en relación íntima con mis principios. No tengo angustias existenciales, no le temo a la muerte, vivo tratando de que el presente y los instantes que lo constituyen sean lo más densos posibles. Las cuestiones filosóficas que me planteo son específicas y están relacionadas con los libros que preparo. Y las preguntas más triviales que me hago son cómo escapar a los parásitos, a los devoradores de mi tiempo, para poder trabajar tranquilamente.
-En uno de sus libros usted inventó el concepto de "hápax existencial". Es decir, ese momento fundamental en el que, en un segundo, la vida cambia para siempre. ¿Cuál fue ese hápax para usted?
-Hubo un hápax extremadamente violento que fue mi infarto, cuando tenía 28 años. Una experiencia que conté en el prefacio de El arte del placer . Pero creo que hubo otro, casi tan violento como el primero y probablemente más constructor, más determinante, que relato en La fuerza de existir : haber sido abandonado por mi madre en un orfanato a los diez años. Creo, en todo caso, que ambos acontecimientos tienen una relación íntima, compleja y particular.
-Justamente, ese libro comienza diciendo: "Morí a los diez años, una hermosa tarde de otoño, en una luz que provocaba deseos de eternidad " ¿Murió para siempre? ¿Qué sucedió después? ¿Algo consiguió salvarlo?
-Esa frase evoca el momento en que fui abandonado en el orfanato. ¿Qué pasó después? Digamos, siete años de sufrimientos. Y después, el descubrimiento de la filosofía que, efectivamente, me salvó, al proponerme cómo dar un sentido a mi existencia que, de lo contrario, no tenía ninguno o, por lo menos, lo había perdido.
-Usted afirma que no fue el orfanato lo que lo convenció de que Dios no existe porque a los diez años ya lo sabía. Sin embargo, suele decir también que los adultos que creen en Dios se equivocan. ¿Qué tenía usted a los diez años que un adulto -incluso analfabeto- no tenga a los cuarenta? ¿No es un poco pretencioso de su parte?
-No veo por qué debería ser pretencioso o qué es lo que yo tendría de más. Yo no hablo en esos términos. Son los suyos y es su propio juicio de valor. Para ser claro: creí en Dios mientras creía en el Papá Noel. A partir de cierta edad, todo eso me pareció irracional, sin sentido. Eso no quiere decir que fuera un superhombre o un genio precoz. Probablemente solo se trate de temperamento, de carácter inadaptado a las fábulas.
-Usted escribe "los monoteísmos detestan la inteligencia". Pero entonces, ¿qué hacer con todos los genios de Occidente que practicaron alguna de las tres religiones del Libro?
-Yo hablo de "monoteísmos" y no de "monoteístas". El monoteísmo es una ideología que, en sus principios, detesta que la gente piense o reflexione y prefiere que obedezca y que se someta a la Ley, a la palabra de Dios y a sus Mandamientos. Que hay monoteístas inteligentes, no esperé su pregunta para saberlo. Y tampoco he dudado de la inteligencia de ciertos monoteístas cuando son inteligentes.
-Dejemos a un lado la Iglesia como institución e incluso la Biblia. ¿Cómo sabe usted que, en verdad, Dios no existe? Podría perfectamente existir. ¿Cómo saberlo? ¿No cree que aceptar la duda sería una actitud más filosófica?
-La duda no es filosófica, es metodológica y prepara el terreno a la solución filosófica. En otras palabras, se duda un momento en un movimiento que debe concluir en una certeza. Descartes solo utilizó la duda de esa forma. Conformarse con la duda es detenerse a mitad de camino. Además, la duda es una deshonestidad intelectual. Aquellos que reivindican la duda no tienen problemas en reivindicar la certeza de esa duda. La coherencia del escéptico debería llevarlo hasta a dejar de hablar. Un filósofo tiene la obligación de hacer llegar su pensamiento a algún lado. En todo caso, aquellos que afirman algo (por ejemplo, la existencia de Dios) son quienes deben demostrarlo. De lo contrario, bastaría con afirmar cualquier cosa (que los unicornios existen, por ejemplo), pedir a su interlocutor que pruebe que lo que uno dice es una necedad y, frente a su incapacidad para demostrarlo, concluir que lo que se está diciendo es verdad. De esa forma se podría afirmar que las mesas giran solas, que los platos voladores existen, que los horóscopos dicen la verdad.
-Usted critica a "los hombres que se embriagan de ilusiones". ¿Está mal? ¿Y si eso les permite ser menos infelices? Usted escribe: "El camino de la verdad filosófica es largo y difícil". Pero hay muchísima gente que nunca tendrá la posibilidad de hacer ese camino. ¿Por qué negarles su propia forma de consuelo a aquellos que creen en algo superior?
-Prefiero una verdad que duele a una mentira que calma. Pero cada uno puede preferir el opio de la ilusión a la realidad. Yo le reprocho a la ilusión enemistarnos con la única certeza que tenemos: la vida es aquí, aquí y ahora. Las religiones nos invitan a vivir en la expiación, con el pretexto de que vivir como si uno estuviera muerto aquí nos abrirá la vida eterna una vez muertos. Yo consagro gran parte de mi tiempo -sobre todo cuando creo universidades populares abiertas a todos-, a ofrecer una alternativa filosófica a la propuesta religiosa. Creo que es necesario popularizar la filosofía para reconciliar al hombre consigo mismo, con su cuerpo, su vida, los otros y el mundo, sin que tenga que pasar por todas esas ficciones religiosas.
-Cuando un creyente piensa en el universo, imagina una suerte de más allá, donde pone a todos sus seres queridos, sus divinidades y sus ilusiones. Esa dimensión debe de ser imposible de borrar una vez adquirida. ¿Qué hay en la imaginación de un ateo total?
-Un mundo exactamente igual de vasto. ¡Qué extraña idea tiene usted del ateo! ¿Lo cree incapaz de imaginación? ¿De vida espiritual? ¡Es curioso que piense en el ateo como una especie de idiota de cerebro limitado, con escasas posibilidades estéticas, emocionales, afectivas y espirituales!
-En todo caso, tengo la impresión de que la desaparición de lo sagrado no es inminente. ¿Cree usted en una humanidad sin religión?
-Siempre habrá religiones, porque las religiones viven de la angustia y del miedo de los hombres, y porque estamos lejos de haber terminado con los temores existenciales. El ateo está condenado a militar por una causa perdida. Pero poco importa que esté perdida, si es una causa justa. Lo irracional, lo irrazonable, la ilusión, las ficciones disponen de un futuro grandioso, pues el mundo liberal que se prepara en nuestro planeta odia la cultura, que hace retroceder a los mitos, entre ellos, la religión.
-Usted escribe: "La autoridad me resulta insoportable; la dependencia, invivible. Las órdenes, invitaciones, pedidos, propuestas, consejos me paralizan " ¿Cómo hace para organizar su relación con los demás, sobre todo con sus allegados?
-Desde los 17 años, (cuando dejé mi familia para vivir sin ayuda alguna) construí mi vida a fin de tener que obedecer -¡y mandar!- lo menos posible. No me pida detalles porque tendríamos que consagrar la entrevista a esta cuestión. Digamos que es necesario evitar el matrimonio y los hijos, los honores, la riqueza y las situaciones de poder. Soy soltero, sin hijos, me importan un bledo las condecoraciones, los puestos honoríficos en instituciones universitarias. Vivo muy bien con o sin dinero, porque el dinero nunca fue una obsesión en mi vida, no soy representante de esto ni de aquello. Trato de no deberle nada a nadie. Vivo de mi pluma, y mis lectores, comprando mis libros, hacen posible esta situación social magnífica, casi una vida de rey.
-Usted se declara a favor de un hedonismo del ser y no del tener. ¿Me puede explicar?
-Es muy difícil en dos palabras. Digamos que todas las cosas que tienen que ver con la posesión (dinero, situación social, riquezas, propiedades, bienes habituales de la sociedad de consumo) no son un fin en sí mismas. Por el contrario, lo que depende del ser (libertad, amistad, amor, afección, dulzura, serenidad, paz consigo mismo, los otros y el mundo) constituye el ideal de sabiduría hacia el que hay que tender. Disfrutar de una cosa no presenta demasiado interés, disfrutar de un momento de sabiduría es uno de los grandes instantes de la vida.
-¿Y cuál es la diferencia entre ese hedonismo y el estoicismo?
-La oposición entre ambas escuelas suele ser una cuestión de universitarios. Hay que leer las Cartas a Lucilio de Séneca, el estoico. Allí hay cantidad de argumentos epicúreos. En mi libro Contra-historia de la filosofía explico cómo esta oposición entre dos sensibilidades filosóficas fueron instrumentalizadas por Cicerón con fines políticos: era necesario desacreditar a los candidatos epicúreos al Senado, y Cicerón, el estoico, los estigmatizó como voluptuosos e incapaces de ocuparse de la cosa pública. Después, el cristianismo se apoderó de esos argumentos que perduran hasta hoy.
-Usted es un filósofo decididamente orientado hacia la modernidad. ¿Qué lugar reserva en su reflexión al psicoanálisis y a las neurociencias? ¿No cree que estas últimas están terminando con Freud?
-Tengo el proyecto de escribir un libro sobre el psicoanálisis que evitará dar poderes absolutos tanto a Freud como a las neurociencias. Rehabilitaré el psicoanálisis como un chamanismo posmoderno, precisando que el cuerpo no es una cuestión de inconsciente psíquico, sino de inconsciente neurovegetativo.
-¿Está usted satisfecho de su vida? Quizás sea ridículo preguntarle a un filósofo si es feliz, pero
-¡Pero yo soy absolutamente feliz! De lo contrario dejaría de escribir lo que escribo, de enseñar lo que enseño y de dar las conferencias que doy por el mundo. A menos que fuese un estafador. Y yo sé que en filosofía también existen los estafadores.