I love myself I want you to love me When I'm feelin' down I want you above me I search myself I want you to find me I forget myself I want you to remind me I don't want anybody else When I think about you I touch myself I don't want anybody else Oh no, oh no, oh no You're the one who makes me come running You're the sun who makes me shine When you're around I'm always laughing I want to make you mine I close my eyes And see you before me Think I would die
If you were to ignore me A fool could see Just how much I adore you I get down on my knees I'd do anything for you I don't want anybody else When I think about you I touch myself I don't want anybody else Oh no, oh no, oh no I love myself I want you to love me When I'm feelin' down I want you above me I search myself I want you to find me I forget myself I want you to remind me I don't want anybody else When I think about you I touch myself I don't want anybody else Oh no, oh no, oh no I want you I don't want anybody else And when I think about you I touch myself Ooh, oooh, oooooh, aaaaaah
I, I, I, I, I don't want anybody else When I think about you I touch myself Oh I don't want anybody else When I think about you I touch myself I touch myself (7x) I honestly do I touch myself (3x) I honestly do I touch myself...
Me amo Quiero que me ames Cuando me siento triste Te quiero sobre mi Me busco Quiero que me encuentres Me olvido Quiero que me recuerdes No quiero a nadie más Cuando pienso en ti Me toco No quiero a nadie más Oh no, oh no, oh no Tu eres quien me hace venir corriendo Eres el sol que me hace brillar Cuando estás cerca de mi siempre estoy riendo Quiero hacerte mío Cierro los ojos Y te veo frente a mi
Creo que moriría Si me llegaras a ignorar Un tonto podría ver Todo lo que te adoro Me pongo de rodillas Haría lo que sea por ti No quiero a nadie más Cuando pienso en ti Me toco No quiero a nadie más Oh no, oh no, oh no Me amo Quiero que me ames Cuando me siento triste Te quiero sobre mi Me busco Quiero que me encuentres Me olvido Quiero que me recuerdes No quiero a nadie más Cuando pienso en ti
Me toco No quiero a nadie más Oh no, oh no, oh no Te quiero No quiero a nadie más Y cuando pienso en ti Me toco Oh no, oh no, oh no Yo no quiero a nadie más Cuando pienso en ti Me toco Oh, no quiero a nadie más Cuando pienso en ti Me toco Me toco (7x) Honestamente así es Me toco (3x) Honestamente así es Me toco
Es un camino de desarrollo espiritual que, como su nombre indica,
consiste en ocho pasos. Éstos se dividen en 3 grupos: moralidad, meditación y
sabiduría.
La sabiduría se establece en la
Visión Recta y la Intencion Recta, en lo que "Recta"
significa "perfecta" o "apropiada".
La Visión Recta está constituida por por el conocimiento en profundidad de las
Cuatro Nobles Verdades y el funcionamiendo del Karma.
La Inteción Recta (o Pensamiento Recto) prepara la mente para la liberación.
Esto se consigue desarrollando las cualidades positivas como la ausencia de
deseo, la buena voluntad etc.
La moralidad se fundamenta en el Habla Recta, la Acción Recta, y el
Medio de Vida Recto. Se basa en el comportamiento virtuoso para purificar la
mente y el corazón, imprescindible para alcanzar la Iluminación. Este
comportamiento va desde hablar de las habladurías (si, lo que aca le decimos el chusmerio barato, onda cronica) hasta el asesinato, el robo.
La meditación es la última parte del Noble Sendero Óctuple. El objetivo de la
meditación es la disciplina mental, permitiendo así el conocimiento de la
realidad. Se resume en el Esfuerzo Recto y la Concentracion Recta.
El Esfuerzo Recto adopta la voluntad y la energía que lleva a
cabo el esfuerzo para la transformación.
La Concentración Recta es la concentración desarrollada en la atención que,
unido a la absorción meditativa
Friedrich Nietzsche es probablemente uno de los intelectuales
alrededor de los cuales se han tejido más historias y mitos que lo contruyen y
deconstruyen como uno de los pilares fundamentales de la filosofía del siglo
pasado, si, pero también como una suerte de monstruo que anunció la muerte de
Dios y que justificó la emergencia de los absolutismos políticos y, en
especial, del nazismo.
Pero de lo que se trata hoy no es de entrar en honduras en torno a su obra,
sino del rescate de los textos epistolares a través de los cuales la madre de
Nietzsche dió cuenta de la evolución de la locura de su hijo durante los años
en que lo estuvo cuidando. Franziska Nietzsche, nacida Oehler, cuidó a su hijo
desde 1889 una año después de que éste sufrió una crisis nerviosa en Turín. Él
no se recuperaría, pero su madre se encargaría de cuidarlo, al menos hasta la
fecha de su muerte en 1897.
Las 60 cartas, inéditas hasta los momentos en español, fueron publicadas por la
editorial Siete Mares y reflejan, según la mayoría de las referencias críticas,
el amor y entrega de una madre por su hijo-genio, a quien llegó a llamar “mi
melancólica alegría”, frase que le da título al libro. Son epístolas escritas
al matrimonio de Franz Overbeck y su esposa, Ida. El primero, habia conducido a
Nietzsche hasta Basilea (Suiza) en 1889 hasta donde se encontraba Franziska. En
las cartas podemos encontrar un registro bastante desgarrador del deterioro del
filósofo a quien se le diagnosticó parálisis cerebral progresiva, así como de
la vida que sobrellevaban entre grandes penurias económicas.
Ella le leía y buscaba conversación con él acerca de los temas que le
interesaban, en un intento bastante fútil por mantenerlo activo:
"En las horas del crepúsculo, cuando la oscuridad suele ser tanta que ni
siquiera nos vemos, realizo una especie de ejercicio de memoria. Por ejemplo,
le pregunto por Epicuro, Aristóteles, ‘cuénteme quién fue (...)’. Y me cuenta
cosas durante una hora (...), de tal manera que siempre lamento que no lo escuche
ninguna persona culta y erudita que pudiera replicarle de manera análoga"
En otro momento, ella comenta acerca del temor que le da leer ‘Así habló
Zarathustra’, por miedo a no reconocer al hombre a quien dio la vida. Escribe
en 1891:
"Me afecta mucho, en la medida en que los cimientos de nuestras creencias
se tambalean, y al final, incluso, podría resentirse el amor que siento hacia
un caballero tan querido y un hijo tan amado"
Es el mismo tema del que ya hemos hablado tangencialmente, y que alude a la
relación entre la vida y la obra de un intelectual, y cuyo interés se potencia
cuando se trata de una relación parental (recuerdo, por ejemplo, el miedo que
tuvo Pamuk de que su padre fuera mejor escritor que él). Las cartas, en este
sentido, y sobre todo el tipo de cartas en las que se basa esta edición, los
muestran en toda su desnudez, siempre a través de la mirada del otro, pero
desnudo.
Hay un elemento que dará gusto a la comidilla biográfica de Fritz y es todo
aquello que tiene que ver con la lucha de la hermana de Nietzsche por adueñarse
del legado intelectual de su famoso hermano. Ella, Elizabeth, mostró al
filósofo en público cuando ya no era capaz de reconoder a nadie y permitió y
motivó que se relacionara su obra con el horror de los nazis.
Chismes aparte, las cartas siempre ejercen una fascinación muy especial y estas
mucho más por ser documentos que registran la cotidianidad del momento y de
esta pareja tan particular. No sé si a cualquiera de los dos les habría gustado
que estos documentos salieran a la luz. Nosotros lo agradecemos.
Todos te piden algo a ti que nada tienes.
Tú duermes en la hoja que flota sobre el río.
Estás solo desde antes
del origen del mundo.
No tienes más amigo que la mente del sabio
que a menudo te niega.
Tampoco tienes nombre aunque te llamen
de todas las maneras.
Yo también te pido algo, oh Señor de la nada.
Un poco de tu nada,
un poco de tu noche.
un poco del no ser del que estás hecho.
Déjame deshacerme
para siempre contigo